Linternas Mágicas y Teatro de Sombras

Linternas Mágicas y Teatro de Sombras
Chile en los siglos XVII y XVIII
por Carmen Luz Maturana

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linternas_mágicas

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La Colonia

Encontramos algunas evidencias de proyecciones de sombras en el período colonial chileno (1601-1810), dentro del contexto de la tertulia. Esta era una forma de reunión social al interior de los hogares donde, además del intercambio con los conocidos, se realizaban visitas familiares y de amistad. Se realizaban en la noche, después de la comida, hasta la medianoche. Junto a las conversaciones literarias, históricas o simplemente chismográficas, se incluían juegos de azar, bailes, canto y sencillas proyecciones de sombras proyectadas en telas o en las paredes:

…hicieron la delicia de chicos y grandes en estas tertulias las figuras chinescas, que el dueño de la casa o algún hábil prestidigitador proyectaba sobre un lienzo o muralla lisa, deslumbrando, sin más ayuda que las manos y una vela de esperma, con las caprichosas invenciones de animales y pájaros, que surgían como una linterna mágica, en medio del entusiasmo de todos (Pereira Salas, 1947: 273)

Sin embargo, no hemos encontrado registros directos de espectáculos escénicos con Teatro de Sombras en el contexto colonial chileno, como sí lo hubo en Buenos Aires. José Cortés, alias el Romano, tenía una compañía llamada Teatro El Sol, que salió de gira internacional desde Madrid en 1783, llegando hasta América del Sur. En noviembre de 1807 el Romano solicitó licencia para levantar su teatro ante las autoridades coloniales de Buenos Aires:

con mi mas profundo respecto imploro á la Superioridad de V.E. tenga la bondad de concederme licencia para ejercitar mis artes liberales, por la noche, en una Casa aparente, que se compone de bolatines, sombras chinescas, pantomimas, bayles y cantos (Fernández, 1996: 55).

El término volatín era sinónimo de títere y también designaba al acróbata. Los titiriteros integraban compañías que ofrecían gran cantidad de números. Se llamaban volatineros, los que eran considerados artistas múltiples:


[los] que con habilidad y arte anda[n] y voltea[n] por el aire en una maroma haciendo otras habilidades y ejercicios semejantes […] En Chile llamamos simplemente volatín al espectáculo mismo, i al que hace las suertes maromero (Rodríguez, 1875: 478-9).(1)

En la recopilación relativa al teatro chileno que hace en el siglo XIX Miguel Luis Amunátegui en su libro Las primeras representaciones dramáticas en Chile (1888), una información de prensa señala que la Compañía Cómica presentó el 22 de febrero de 1816 un sainete llamado El Maestro de Escuela. Respecto de este, decía que “…concluirá con un divertido pantomimo, ejecutado, no en sombra, por la misma compañía” (Amunátegui, 1888: 36). Al explicitar que no sería en sombras se infiere que otras presentaciones sí las utilizaban.

Después de la Independencia de España:
Las linternas mágicas utilizadas en la escena, así como la proyección de sombras integraban los espectáculos de varietés. Este último término se utiliza en Hispanoamérica para designar un espectáculo teatral ligero, en el que se alternan números de diverso carácter como zancos, acrobacias, marionetas, muñecos autómatas, sombras, música y otra serie de lenguajes escénicos mostrados de manera combinada. Ambos tipos de representación fueron exhibidos durante todo el siglo XIX, principalmente en espectáculos venidos desde Europa, que utilizaban en sus espectáculos efectos ópticos de proyección.

Los dioramas, creados en la década del 20 por Daguerre y Bonton, complejizaban los efectos gracias a los juegos de luz, logrando movimiento desde un cuadro hacia otro. El inicio de los experimentos visuales fue la linterna mágica, aparato óptico cuyo principio consiste en la proyección invertida de imágenes desde el interior de una caja oscura hacia una superficie exterior, todo esto agrandado por el uso de lentes ópticos.

En occidente, la linterna mágica fue dada a conocer hacia 1640 por el jesuita alemán Athanasius Kircher, quien la utilizó para mostrar a los fieles visiones aterradoras del infierno. De esta manera, lograba conmoverlos para que optaran por vivir de acuerdo a los preceptos cristianos.
Posteriormente, este descubrimiento de proyección fue perfeccionado y utilizado durante el siglo XIX para espectáculos de fantasmagorías y otras visiones macabras, que atraían y horrorizaban al mismo tiempo al público.
Las sombras, por su parte, se integraban a la escena y eran realizadas por medio del cuerpo, de las manos y por figuras proyectadas.
En todo caso, el asombro que se buscaba generar en el espectador del siglo XIX con la magia y las transformaciones escénicas estuvo motivado, principalmente, por efectos ópticos pre-cinematográficos.

La Comedia de Magia (2)
Este tipo de teatro visual está fuertemente marcado por la presencia de una serie de efectos mágicos que eran del gusto del auditorio, aunque fuertemente criticados por los medios oficiales, por apelar a la superchería y a la falta de racionalidad.
Las Comedias de Magia, que se desarrollaron en Europa durante los siglos XVIII y XIX, tuvieron difusión tanto en Chile como en el resto de América. El género, considerado del fin del Barroco en Europa, tuvo su fundamento escénico en la tramoya y la magia en la escena.

Era un tipo de espectáculo que, en determinadas obras, estaba relacionado con los artificios pre-cinematográficos por el uso de aparatos, técnicas y artilugios audiovisuales que posteriormente configuraron el nacimiento de la exhibición cinematográfica.
Escenas de magia, transformaciones, pactos diabólicos, mutaciones para efectos espantosos, exageración escenográfica y efectismos formaban parte de estos montajes: “movilidad que parece cinematográfica”, dice Valbuena Prat (1956: 435) en referencia a una obra de Salvó y Vela, escrita en el siglo XVII en España. Es importante señalar que no todas las Comedias de Magia utilizaban efectos escénicos pre-cinematográficos.
Pero las que sí, usaban trucos ópticos como parte de la tramoya escenográfica o aparato, según la terminología de la época.

Por ejemplo, se recurría a la representación de vuelos, apariciones y desapariciones de seres que cobraban vida, como los esqueletos en las exhibiciones de fantasmagoría, para ello era necesario recurrir a instrumentos basados en la linterna mágica. También se efectuaban juegos de sombras en paredes con influencias de sombras chinescas y javanesas (Gómez, 2002: 96).

Una vez lograda en Chile la Independencia de la Corona española, en 1810, se registraron una serie de elementos visuales en la escena.
Estaban vinculados al género teatral de las Comedias de Magia y los espectáculos de varietés.
Contenían trucos mágicos y macabros. Fueron vilipendiados en general por la élite pero contaron con al aprecio y gusto del público.
En Chile, el género tuvo entusiastas espectadores. Principalmente, se mostraban transformaciones escénicas por medio de linternas mágicas, las que eran utilizadas también para proyecciones de fantasmagorías, es decir, la representación ante el público de espectros y fantasmas por medio de la ilusión óptica.

Carmen Luz Maturana
Diseñadora teatral y licenciada en letras, con estudios de semiótica y lingüística.
Forma parte de la compañía chilena de teatro Equilibrio Precario, la que ha desarrollado su propuesta desde 1994 y que incluye diferentes formas de experimentación escénica, tales como el teatro callejero, el teatro de objetos y el teatro de sombras.

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Bibliografía:
– “Lexicografía Chilena Finisecular” Alfero, Daniela et al. Onomázein 18 2008/2, 113-137

– Las Primeras Representaciones Dramáticas en Chile. Amunátegui, Miguel Luis Imprenta Nacional – Santiago. 1888

– Historia de la Magia y el Ilusionismo en la Argentina. Fernández, Mauro. Producciones Gráficas – Buenos Aires. 1996

– “La Comedia de Magia como Precedente del Espectáculo Fílmico”. Revista Historia y Comunicación Social 7. Gómez, Rafael. Universidad Complutense de Madrid. 2002, 89-107

– Diccionario del Teatro. Pavis, Patrice. Paidos – Barcelona. 1998

– Historia del Teatro en Chile. Pereira Salas, Eugenio. Universidad de Chile – Santiago. 1974

– Diccionario de Chilenismos. Rodríguez, Zorobabel. Imprenta El Independiente – Santiago. 1875

– Historia del Teatro Español. Valbuena Prat, Angel. Noguer – Barcelona. 1956

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Notas:

1) Sólo en 1927 el gobierno chileno decreta por ley a la ortografía académica como oficial en el territorio nacional. Las inconsistencias ortográficas se explican en el contexto del debate ortográfico que se desarrolló en Chile desde 1843 hasta 1927 (Alfaro et al. 2008: 121)

2) “Obra que se basa en efectos de magia, maravillosos y espectaculares, con intervención de personajes imaginarios dotados de poderes sobrenaturales (hadas, demonios, elementos naturales, criaturas mitológicas, etc)” (Pavis, 1998: 75).


Publicado originalmente em La Hoja del Titiritero aqui!

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