Ventriloquía

por Augusto Bonequeiro

Felizmente, no ocurre con todos los titiriteros, pero siempre que ocurre, se convierte en un hecho tan relevante en su vida, que difícilmente vuelve a trabajar con otras técnicas.

Descubrir esta segunda vida, anexa a la suya, es una experiencia gratificante, y al mismo tiempo compromete sus otras cualidades de manipulador en otras técnicas. Estar con uno de esos personajes en escena, con vida y actitudes propias, con su psicología y objetivos definidos, convierte al manipulador en otro ser manipulado.

No es todo que el títere se vuelva el verdadero artista en escena, superando al titiritero en empatía con el público, y dejándole en una condición de ayudante en el escenario.

Todo eso es una manipulación y una integración entre el títere y el titiritero, que deberían ser lo bastante fuertes y convincentes para que el público sienta realmente una existencia de dos vidas en escena en ese momento.

Una Intercacción

Ya vi y prové de varias formas y en distintas circunstancias esa experiencia. La conversación entre los dos ocurre con naturalidad como, el agua corriendo en el río, y la convivencia se vuelve tan natural que lso dos se entienden como si fueran dos seres distintos. Pasan a partir de ahí, a respirar y transpirar de verdad en aquello que dicen, y la acción transcurre en una total serendidad.

A veces, el titiritero se sorprende con una pregunta o una respuesta totalmente descabellada, no pensada o ensayada por ninguno de los dos. Cuando esto comienza a ocurrir, se da la verdadera interacción en el arte de la ventriloquía, brota por los poros del títere y del titiritero. Es cuando se dice “el títere comenzó a pensar”

El Títere: Manipulación

Las representaciones de ventrílocuos americanos, son números de magia. No es que ellos estén presentes en los espectáculos de magia, ni que se hayan asociado a los magos (una asociación de magos no es una entidad de titiriteros)

Por otro lado, los títeres son absolutamente perfectos en su confección. todavía se da su manipulación en la boca casi exclusivamente. El manipulador muestra que el muñeco está hablando solo, que él (el manipulador) no está moviendo los labios, ¡y eso es fantástico!

Yo creo que eso es bueno, pero todavía es muy poco. Para que se pueda hablar de teatro, han de ocurrir muchas cosas todavía. El títere necesita ser mucho más activo, tiene que tener vida, tiene que interpretar, no puede ser tan sólo una prueba de que el manipulador habla sin mover los labios. Eso es un truco hermoso. Es un número de ilusionismo, pero no es una representación de teatro de títeres.

El títere perfecto para la técnica de ventriloquía, tiene que actuar con todo el cuerpo: brazos, piernas, cabeza y boca. Él baila, canta, evoluciona y hasta mantiene conversaciones.

Si el manipulador tiene una técnica labial perfecta, es positivo, pero si no fuera así, y el títere tuviera vida propia, la actuación teatral tendría éxito.

Después de 23 años como titiritero y 8 trabajando diariamente con un muñeco de ventriloquía, realizado por el maestro Pedro Boca Rica,a percibí detalles que juzgo de la mayor importancia:

1 Durante los primeros cinco minutos de actuación, el público adulto está atento al manipulador para detectar fallos en su técnica labial

2 Después de los primeros 5 minutos, su atención se vuelve casi íntegramente hacia el títere y los temas que están siendo abordados, procurando sacar partido de las situaciones cómicas que irán surgiendo

3 Si el público es infantil, el manipulador no tiene importancia, no existe

4 El texto nunca podrá ser hermético. Deberá ser abierto a la participación del público (principalmente si son niños). Cuando se trate de adultos, el manipulador será un puente entre el títere y el público, que será frecuentemente provocado y llamado a pronunciarse

5 Sea fiel a su espejo. Haga innumerables representaciones delante de él, y cuidado con la duración de su actuación: no menos de 10 minutos, y nunca sobrepase los 50 minutos

Además de presentarme como el Muñeco Fuleiragem en una actuación como ventrílocuo, actúo como Mamulengo en la compañía de la titiritera Ángela Escudeiro.
Hemos representado en festivales en España (Segovia, Barcelona, Huelva, Sevilla y Zaragoza), en Évora (Portugal) y ciudades cercanas, en Buenos Aires y Rosario (Argentina), así como en casi todos los Festivales Oficiales promovidos por la Asociación Brasileña de Teatro de Muñecos en todos los estados.

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Disponível originalmente aqui!

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